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Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2 Corintios 5:17
 
La ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
Juan 1:17

El domingo: día nuevo (2)

Cuando tenemos el primer encuentro con el Señor, recibimos la vida divina y todo se vuelve nuevo. Asimismo, el domingo en que Cristo resucitó marca el comienzo de un periodo enteramente nuevo.

El año en que Jesús dio su vida, la fiesta de la Pascua de los judíos caía la víspera del sábado (lo que tenía lugar aproximadamente cada siete años). Contrariamente a lo que los jefes religiosos hubieran deseado, se vieron obligados a conducir al Señor a la cruz el mismo día de su fiesta, el viernes (Mateo 26:2-5). Fue así como el Cristo, el Cordero de Dios, nuestra Pascua, fue sacrificado ese día (1 Corintios 5:7). Esos jefes religiosos eran escrupulosos, por lo cual se abstuvieron de acompañar a Jesús ante el gobernador romano, a fin de poder comer su pascua sin contaminarse (Juan 18:28).

La voluntad de Dios era, pues, que el Señor diera su vida un viernes, y no otro día, y que resucitara el domingo, primer día de la semana. ¡Cuán solemne era, para los creyentes de ese tiempo, que el Señor pasara el “día de reposo”, el Sabbat, en la tumba! Ese sabbat resultó ser así la clausura del periodo de la Ley. Al contrario, el primer día de la semana sería el comienzo de algo nuevo: el periodo de la gracia. ¡El amor de Dios siempre es nuevo, vivo, renovado!

Tú ofreciste, Señor, la sangre que purifica.

Sí, por amor a nosotros, tú dejaste esta vida,

Que por amor tomaste, ¡Señor!

(continuará el próximo domingo)

Lectura: Ezequiel 43 - 2 Pedro 1 - Salmo 46:4-7 - Proverbios 14:5-6

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